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Por Judá Álvarez.
Cuando el río suena, dicen, es que agua lleva, esto para asegurar que algo es muy posible, o verídico.
En el caso que nos ocupa, era y es un secreto a voces, que se sustenta en evidencias, en donde ya no existen simulaciones, ni vergüenza, no hay dudas, no hay suposiciones, es real y lo están viviendo los mexicanos.
Son las tendencias ideológicas de quienes nos gobiernan.- antes bajo una postura hipócrita se conducían para respetar una supuesta libertad de pensamiento, "libertad que Gobernantes de corte confesional convirtieron en libertinaje, y se han descarado, se han evidenciado como seguidores y practicantes de cultos religiosos, cubriéndose y justificándose bajo el mismo marco legal mexicano; y desde ahí, a la luz pública no tienen el menor reparo en decir y afirmar que comulgan con ideologías enajenantes y destructoras como lo es el caso al que nos referiremos, que tan amargas y atroces páginas ha escrito en la historia mexicana.
Aunque se quiera cubrir esta realidad, ahí, esta la historia, los nombres, las acciones, los lugares y fechas que han marcado la vida religiosa mexicana, en donde algunos religiosos coludidos con gobernantes se han enfrascado en una lucha encarnizada y frenética en la búsqueda del poder terrenal, personajes que nunca han abandonado la idea y siempre ha sido su mira, de poseerlo y ejercerlo, y así implantar a fuerza y garrote sus posturas e ideologías.
La ideología cristera alcanzo a empresarios y altos funcionarios gubernamentales, y en algunos casos ha logrado que estos promuevan e induzcan entre sus gobernados la idea de defender sus ideales y no esconder su simpatía y comulgar con esta atroz revuelta de los años veinte.
Cabe recordar, para adentrarnos al contexto histórico, que el brazo secular que propuso el levantamiento armado durante la revuelta cristera -bajo el auspicio eclesiástico-, fue la Liga Nacional Defensora de la Libertad Religiosa (LNDLR) fundada el 9 de marzo de 1925 y cuyo líder nacional fue Anacleto González Flores, futuro beato, para "recuperar" la libertad religiosa. Anacleto alentó a los miles de fanáticos cristeros envueltos en esta penosa epopeya, manipulados también por el alto clero, al uso de la violencia y de las armas. Tanto religiosos y seglares no actuaron de una manera aislada en este conflicto. La Liga actuó con la aprobación táctica del Episcopado Mexicano. Tenía asesores teológicos que eran sacerdotes y desde un principio fue alentada por la jerarquía eclesiástica (Rogelio Álvarez, Enciclopedia de México, 1993, Tomo VII p. 4721.
El Papa Pío IX, en su encíclica Iniquis Aflistique (18 de noviembre de 1926), Cap. II, num. 15, aprobaba y bendecía a esta revuelta: "Los obispos, los sacerdotes y los fieles de México se han levantado y han opuesto un muro alrededor de la casa de Israel y se han organizado en Guerra. Por cierto los obispos mexicanos, por unánime consentimiento debían probar todos los medios posibles" (Encíclicas Pontificias, Tomo II, 1958, p. 1095). A partir de la encíclica, sacerdotes católicos tomaron dirección en el movimiento armado. Encontramos entre ellos a los curas José R. Vega, Aristeo Pedroza, Jesús Angulo, Miguel Aldape Carranza, Leopoldo Gálvez, Encarnación Cabral, entre otros. La encíclica dejaba la puerta abierta para la violencia.
Este sentimiento sangriento, de violencia y muerte, se anida hoy en día en las mentes de grandes funcionarios públicos que hacen gala de sus practicas y nefastas ideologías.
En caso mas reciente, apareció una cinta de 20 minutos, grabada en el Museo Cristero, en el poblado Encarnación de Díaz, Jalisco, donde aparece el hoy presidente de México, Vicente Fox Quezada, en una entrevista donde abiertamente y sin tapujos se declara simpatizante de la causa cristera. En la declaración el señor Fox, confiesa que esta lucha, lo alimentó espiritualmente para seguir adelante en su carrera por llegar a la Presidencia de la República.
Durante la confesión descarada, Fox dice "La lucha cristera, la lucha religiosa en México, para mi tiene un valor profundo… Vine hasta aquí con muchas ganas de beber esta sangre, de beber este espíritu de lucha por los altos valores del ser humano", asevera el ahora primer mandatario mexicano, en su testimonio, filmado en el propio Museo Cristero, al que asistió por propia iniciativa en abril de 1992.
Fox, puso a los combatientes cristeros como un "enorme ejemplo" para los mexicanos, puesto que "antepusieron todo su vida, su seguridad y sus bienes- para luchar por sus ideales. Esto es lo profundamente valioso, el ejemplo que yo recojo y que me motiva para salir adelante".
En ese tiempo, Fox acababa de perder la gobernatura de Guanajuato y recorría la región de Los Altos de Jalisco para apoyar a los panistas de la zona. Pero revela en la cinta, que sus largos viajes por el área, así como su visita al museo, respondían más a una motivación ideológica que partidistas.
Sigue diciendo, "Vine lleno de motivación a esta zona del país, porque más que venir a apoyar, vine a alimentarme espiritualmente, a recoger de cerca ese fruto que sembraron todos estos, por la libertad. Y me lo llevo en el corazón, en el espíritu, en el alma, para seguir esta lucha valiente que todavía hay que hacer en México, para terminar con este viejo modelo político que nos han impuesto".
Durante su testimonio, -mas o menos 20 minutos de video grabación-, el ahora primer mandatario de la nación mexicana, cuenta que, debido a su afinidad cristera, en 1991 planeaba arrancar su primera campaña a la gubernatura de Guanajuato en el Cerro del Cubilete, uno de los símbolos de la resistencia cristera.
Señala vehemente: "Yo estuve muy tentado a arrancar la campaña electoral, de candidato a gobernador de Guanajuato, allá a los pies del Cubilete, precisamente a los pies de Cristo Rey, para darles una sacudida a esos cuates, pues no se puede pisotear el verdadero sentir de los mexicanos".
"Ya es tiempo de que aflore, de que se ponga sobre la mesa lo que realmente es la personalidad y el carácter de los mexicanos. No esa mascarada y esa farsa que nos han impuesto, a veces en la letra de la Constitución y a veces en la letra falsa de la historia de México. Todavía nos queda por construir el espíritu completo de México y de los mexicanos", asevera fuertemente.
En la cinta, aparece un Vicente Fox muy impetuoso e importantemente convencido de sus frases y palabras. Viste informalmente y luce una Delgado barba entrecana. En un momento, durante las declaraciones, exclama:
"La lucha cristera esta en pie. Esta lucha por la libertad no termina, hasta que en México haya una verdadera y total democracia".
Este es pues el espíritu cristero del ahora presidente de México, y sus declaraciones cobran una importante alerta, y vienen a reconfirmar lo que ya era un hecho muy claro, que la iglesia católica, que la alta jerarquía romana, no ha perdido, ni ha dejado la idea de reivindicarse con el poder terrenal y que este amasiato clero-pan-gobierno continua y esta vigente.
Es preciso mencionar, además, que la ambición de poder manifestada a todas luces por la alta jerarquía romana, se declara aún dentro de los estatutos de formación del partido acción nacional, la mano clerical se deja asomar, la doctrina social de la iglesia católica hace su aparición sin la mas mínima simulación, baste citar solo unos párrafos de este texto para mirar y confirmar lo que aquí se escribe, la cita textual señala:
El Estado no tiene ni puede tener dominio sobre las conciencias, ni proscribir ni tratar de imponer convicciones religiosas. Siempre que ha pretendido hacerlo, quebranta la unidad y el vigor de la Nación, subvierte el orden social y ataca la dignidad humana.
La libertad religiosa de convicción, de práctica y de enseñanza, debe ser real y plenamente garantizada en México y debe desaparecer de las leyes y de la actividad del Estado toda medida directa o indirectamente persecutoria. En ello están comprometidos la unidad y el derecho nacionales.
Es decir, para la iglesia católica, ellos son los únicos que pueden inducir, implantar, imponer su religión e ideas religiosas y nadie mas, por ello la lucha encarnizada y frenética por hacer desaparecer el artículo tercero de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos.
Y como esto, es todo el contexto de los principios doctrinarios del PAN, ideólogos cuyos sentimientos católicos romanistas, están atiborrados de incoherencias e imposiciones.
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