|
Por Rubén Aguilera Martínez
"Porque no nos atrevemos a contarnos ni a compararnos con algunos
que se alaban así mismos; pero ellos, midiéndose así mismos por sí mismos,
y comparándose consigo mismos no son juiciosos. Pero nosotros no nos gloriaremos
desmedidamente, sino conforme a la regla que Dios nos ha dado con medida, para llegar
también hasta vosotros. Ver. 15 No nos gloriamos desmedidamente en trabajos ajenos, sino
que esperamos que conforme crezca vuestra fe seremos muy engrandecidos entre vosotros,
conforme a nuestra regla. (2ª- de Cor. 10-12-13-15)
En estos términos se define el concepto de gloria de los Siervos de Dios o Apóstoles de Jesucristo. Profunda tesis sobre el lugar que ocupan quienes fueron llamados para un Ministerio de autoridad y dignidad en el orden bíblico, "Primero puso Dios Apóstoles, Profetas, Evangelistas, Doctores, etc." Como fundamento incuestionable en el que descansa la responsabilidad de la Iglesia que Jesucristo fundó.
Gloria Ministerial que asta este día alcanza lugares inimaginables y sin límite por su origen sacro, del que hoy no solo la Biblia da testimonio sobre la importancia de los personajes que alcanzaron esta distinción, sino que la misma historia universal los reconoce por su aporte espiritual, cultural, social y material, siendo el centro de gloria que ni ellos mismos imaginaron.
En este orden de ideas es admirable la ubicación y reciprocidad de los auténticos predestinados para este Ministerio porque ellos marcan la diferencia entre la gloria que les corresponde y retribuyan la mayor al Dios que les eligió.
Lo que otros por mutuo propio exigen o establecen, bajando de su pedestal de gloria a Jesucristo y al mismo Dios; quién es digno de toda gloria, honra y alabanza.
De ahí la grandeza del Ministerio Apostólico de nuestros tiempos, el que es difícil descifrar, clasificar o calificar por una de sus bastas obras o por el éxito de sus iniciativas Ministeriales o la diversidad de sus propuestas espirituales, sociales o materiales.
Menos aún cuando en la sencillez de estos seres humanos no tiene cabida superficialidades, por lo que sus éxitos presentes, jamás serán razón o motivo para que sus sentidos se envanezcan por encima de todo ello están sus propias convicciones y el respeto a su Ministerio.
De ahí que difícilmente se pudiere medir la grandeza de su Ministerio y gloria por una, dos o tres o más obras.
Pero cuando se conjuntas más de cuarenta años de servicio interrumpido, el desarrollo de una Iglesia que hoy asombra a propios y extraños. Impacto espiritual, que la misma obtiene en los diversos países y sociedades religiosas del mundo, por una misma transformación de millones de seres humanos que hoy son un testimonio de lo que se logra por la fe, en amor y el reconocimiento a un Ministerio Apostólico
Obras y acciones que consolidan a la Iglesia y fortalecen el Ministerio del Apóstol Samuel Joaquín Flores, quién va mas allá cuando incursiona en lo social y material sin inmiscuirse en la administración gubernamental, política u otros ramos que sólo competen al Estado pero que al no soslayar su responsabilidad social con sus feligreses se integra para un aporte que les beneficia, extendiéndose a diversos terrenos de su formación siempre respetando el estado laico, sin influir para imponer modelos religiosos, consiente de que esta obra pertenece a Dios y a una evangelización con responsabilidad.
En salud, centros de atención que sin distingos atienden a las necesidades de una sociedad en problemas, sanatorios, clínicas, hospitales, y otros centros de atención que no han pasado desapercibidos.
En educación su intervención en colaboración con el estado es total, centro de educación primaria hasta universidades, de tal forma que son varias las generaciones que han egresado, motivos entre otros por los que los ojos del mundo están en él.
Ministerio Apostólico que hoy trasciende por la fuerza de su doctrina, su avance y la multiplicación de sus logros, al que se suman los magnos santuarios dedicados a la gloria de Dios, comunidades, colonias, pueblos, ciudades, que son conformados por miembros convertidos al Señor Jesucristo. Monumentales santuarios que vienen a dimensionar la realidad de los dos grandes Apóstoles de la restauración de nuestros tiempos; Aarón Joaquín González quien recibe la promesa de que su nombre sería reconocido por toda la tierra y del Apóstol Samuel Joaquín Flores, quién en la continuidad no solo consolida, sino que se extiende en treinta y ocho naciones, en donde dichos éxitos son ya numerables.
En este sentido, una obra en las dimensiones que hoy consagró en la ciudad de Houston, TX. son el parámetro para mostrar al mundo el portento de Dios, la fortaleza que da a quienes él envía, mostrando a crédulos e incrédulos "que lo que de arriba viene, sobretodo es".
Por todo ello en su visita a la ciudad de Houston, TX., al resaltar el gran esfuerzo de cada uno de sus miembros, sacrificio, fe, amor y entrega total encaminó su mensaje al cuidado de un templo mayor que es nuestro cuerpo, habitación del espíritu santo, conminando a los feligreses al cuidado de ese templo creado a la imagen y gloria de Dios.
Mensaje que dejó entrever que no es su gloria lo monumental de un templo o que busque fortalecer su Ministerio a través de los mismos, aunque fue claro en su satisfacción por ese esfuerzo encaminado a la construcción de un santuario propio a la gloria de Dios.
|