La institución religiosa La Luz Del Mundo, se consolida como la Iglesia más importante de América Latina, su atinada administración, desarrollo incuestionable y su sólida evangelización, hablan por si mismo de los alcances insospechados de esta importante organización religiosa.
Grandeza que se magnificó en la celebración del octogésimo aniversario de su fundación en la ciudad de Monterrey N: L: México, ocho décadas de restauración, que iniciara un 6 de Abril de 1926, cuando el ilustre Maestro Aarón Joaquín González recibiese por vez primera el llamamiento, tras una visión que le señaló el día que debía salir para iniciar la reconciliación en este tiempo, encomienda que le requería salir del entorno que le rodeaba, tras haber sido probado en el inicio de su conversión; tiempo de prueba y humillación que templó su carácter y que le modeló ante la reciedumbre de su personalidad como militar.
Para Eusebio Joaquín, nombre que antecedió al revelado, no quedaban dudas, el llamado era de Dios, toda confusión fue disipada conforme aumentaba la claridad del lenguaje utilizado en su elección, persuadido y con la firmeza de la fe que le caracterizó, él ahora llamado Aarón Joaquín Gonzáles se apresuró a cumplir la orden, sin imaginar la grandeza que su Ministerio tendría. El Apostolado para una Iglesia que hoy se yergue majestuosa en 5 continentes, aglutinando más de 5 millones de fieles, más de 1000 templos, muchos de ellos majestuosas obras de ingeniería, santuarios construidos ex profeso para meditación y culto de adoración a Dios, cientos de obras y misiones que son representadas por un impresionante cuerpo Ministerial, estructurado en su Apostolado, Pastores Obispos, Pastores Jurisdiccionales, Profetas, Doctores, Diáconos, Evangelistas, Obreros y un sin fin de aspirantes al Ministerio, cuya iniciativa es servir a Dios sin condiciones.
Majestuosa obra de restauración cien por ciento Cristiana, que se inicia ese 6 de Abril de 1926 tras la primer revelación, cuyo contexto divino le señaló su elección, cambió de nombre, y un destino que le sería indicado en su momento, la orden prioritaria fue salir y cumplir con un Ministerio de restauración; magna obra que superaría a todo intento de reformadores, renovadores carismáticos y de trasnochados redentores.
Una gigantesca empresa de la que su fundador, sabía de su nuevo nombre, la promesa de su misión, su salida y que su doctrina sería conocida por todo el mundo.
Orden que acató sin omitir los detalles, llevando solo el ropaje que les cubría y sin bolsa ni alforja. Enfrentando desde su misma salida todas las adversidades que contraen los auténticos Misioneros al servicio del Señor. Sufrió junto con su fiel esposa, el menosprecio, hambre y muchas noches de frío, después conforme su obra se consolidaba, la persecución de sus sempiternos enemigos aquellos religiosos que viendo afectados sus intereses no han cesado de agredirlo. El rechazo de algunos comunicadores comprometidos con las raíces de su herencia religiosa, La indeferencia de políticos y gobernantes, quienes le buscaban para fortalecer sus cotos de poder, entre otros indiferentes ciudadanos que daban más valor a personajes de una leyenda de apariciones, que a la palabra de un hombre, que para éstos tiempos es una realidad.
De ahí que en fecha tan significativa, su actual Presidente y continuador del Ministerio Apostólico Samuel Joaquín Flores, hombre de carácter firme, pero de grandes virtudes, íntegro, de fe, amor, temor de Dios y sobre todo humilde, de una sola pieza, el que haciendo honor a su importante envestidura, se convirtió en el artífice de la consolidación del plan de restauración en nuestros tiempos
Guía espiritual que al igual que el fundador superó todas las vicisitudes, hombres que supieron ganarse la confianza en base a su honestidad y palabra de verdad, no sólo de la congregación, sino del cuerpo Ministerial, Pastores y el humilde obrero, le brindan respeto y obediencia con dignidad.
De ahí que en el octogésimo aniversario de su fundación, fieles y Ministros se unificaron universalmente, para reconocer el éxito del Ministerio Apostólico, representado en ambas personalidades, Aarón Joaquín Gonzáles y Samuel Joaquín Flores, el primero en su carácter de fundador y el segundo como continuador.
Toda una historia que se reseña a partir del 6 de abril de 1926, una conmemoración, que enalteció la importancia de los tiempos de gracia, más que su concepto histórico. Porque en el llamado de un auténtico hombre de Dios, es prioritario el Ministerio de gracia, por la endeble condición humana, una dádiva que históricamente se inicia con la renuencia e incredulidad del ser humano, de la que el mismo hijo de Dios no escapó, por una parte fue trascendental la manifestación gloriosa del hijo de Dios quien con sus promesas de redención, pretendió convertir al mundo de su pecado. Por la otra el rechazo y menosprecio de quienes amaron mas las tinieblas que la luz, del hombre de pecado, sin importarles que en su esencia era el hijo de Dios.
Esto de acuerdo al testimonio de las escrituras, Juan 1:10 "En el mundo estaba, y el mundo por él fue hecho; pero el mundo no le conoció".- Ver. 11 "...a lo suyos vino y los suyos no le recibieron". Ver. 12 "...pero a los que le recibieron dio potestad de ser llamados hijos de Dios".
Caso excepcional que marcó la vida del género humano, en cuanto a la virtud de la fe y la necedad del hombre.- La sumisión u obediencia de los creyentes y el rechazo y desconocimiento de gran parte de la sociedad de ese tiempo; acción que marcó al género humano al abrirse las puertas para algunos y sellarlas para otros, segregación severa pero justa; que aplicó Dios por la dureza del corazón llamándoles generación perversa misma que demandaba señales y prodigios para creer, señal que al serles concedida se revelaron, y hoy no queriéndose quedar fuera se atribuyen en su incredulidad el nombre y el titulo de Cristianos e hijos de Dios, no haciendo diferencia de que todos somos engendrados por designio divino, pero no todos gozan del privilegió de ser llamados hijos de Dios..
Testimonio de elección que se repite con los Apóstoles Pedro y Pablo quien por cierto lo declara así:
Romanos 10:11 "Pues la escritura dice todo aquel que en creyese no será avergonzado", palabra sin ambigüedades y sin retórica, que define el concepto de la fe en Jesucristo y su doctrina, no al concepto doctrinal de supuestos cristianos milenarios, de redentores que se encasquetan la continuidad de dos milenios de adoctrinamiento dogmático y fuera de toda ética Cristiana, no en la falacia del Cristo romanizado, el que hoy les reprobaría con cero, por imponer sus tributarias doctrinas, al concepto espiritual de gracia.
En el mismo sentido Pablo, el Apóstol reitera Verso 14 "... ¿como, pues, invocaran a aquel en el cual no han creído? ¿Y como creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y como oirán sin haber quien les predique?". Seria reflexión que nos provoca a demandar a religiosos sin escrúpulos, clérigos que abanderando al crucificado, nos suministraron un romanismo plagado de intereses terrenos, de doctrinas corruptas y abominadas por Dios, que se nutre de fanatismos, ídolos, prácticas paganas, esotéricas y otras desviaciones que desvirtuaron al mismo Cristo y sus Apóstoles, pero que con cinismo siguen pregonando mintiendo.
¿Y como predicaran sino fueren enviados? No es difícil entender la historia fantasiosa de un papado que se pretende sustentar en Pedro, la inverosímil secuencia de un papado, que no solo sufrió las fracturas devastadoras de antipapas, papisas y otros lapsos de ausencia, que hicieron aflorar la cloaca de sus desmanes, ambiciones, homosexualismos y una guerra intestinal por los intereses del poder, la misma historia da cuenta de su abandono de Dios, por más que nos pretendan mostrar un gobierno benevolente, de amor y paz, en el que lo más grave fue el desplazamiento de Cristo y su doctrina, dicho de otra forma culpables de derrumbar el Cristianismo original e imponer el romanismo, un poder terreno sobre el espiritual, por el que hoy obtienen las canonjías de gobernantes, el control del Gobierno y otras truculencias para mejorar su modusvivendis.
De ahí la importancia de un tiempo de gracia, que se perdió por la dureza y negligencia del hombre, esto con relación al hijo de Dios; historia que se repite con Pedro, Juan, Santiago y el Apóstol Pablo, entre otros que en su tiempo, anunciaron sin ambigüedades la gracia de Dios para los mortales.
Misma historia que en las lluvias tardías se refrenda bajo el concepto de gracia en la elección, bajo un formato de palabra genuina, para restaurar la autenticidad del evangelio, en la simplicidad que Cristo establece, y sobre todo la humildad de la grandeza del Apostolado de ayer y hoy en la representación de Aarón Joaquín Gonzáles en su carácter de fundador y Samuel Joaquín Flores en su carácter de continuador quien ha logrado consolidar el tiempo de gracia en las lluvias tardías.